LA VIDA ES MÁS QUE BELLA

 

En él se registran las palabras del actor Jesús Vidal cuando recibe los premios Goya a la mejor película y al mejor actor que acaban de ganar con la película “Campeones”, protagonizada por un grupo de actores con discapacidades mentales y físicas que van desde el síndrome de Down hasta otras más severas.

El desafío humano monumental que significó haber podido realizarla es directamente proporcional a la victoria moral gigantesca que ha alcanzado en términos de la dignidad de las personas discapacitadas, reivindicación que va mucho más lejos que hallarles un espacio en el universo de las artes.

Se trata de la reivindicación de su derecho a la vida.

Y lo planteamos porque si estos actores, los que lograron esta película maravillosa, los mismos que aplaudimos en la ceremonia de los premios Goya, hubieran sido engendrados en estos tiempos y bajo la posición abortista que ha adoptado la Corte Constitucional de Colombia, muy seguramente no hubieran nacido.

Las últimas decisiones de la Corte avalan y estimulan el aborto legalizado de niños que vienen con discapacidades identificadas desde el vientre de sus madres. Con las tecnologías diagnósticas de hoy, estos bellos actores hubieran sido detectados como discapacitados desde el embarazo y, con la jurisprudencia actual, muy probablemente hubieran sido abortados.